Introducción (ed. vial)

Actualmente los accidentes de circulación constituyen uno de los problemas sociales de mayor magnitud en los países desarrollados, y, en la medida en que sus orígenes están relacionados con la realización de comportamientos inadecuados en contextos de tráfico, por lo que las intervenciones educativas representan una estrategia preventiva de necesaria aplicación, que alcanzará sus fines en la medida en que su desarrollo atienda a principios de rigurosidad y empirismo. Para solucionar este problema de salud pública, una de las líneas de actuación imprescindible es la adquisición de valores viales en los ciudadanos, algo que constituye un paso más que el conocimiento de normas y señales de circulación. Por ello  la educación vial, el mejor camino para la formación de una conciencia vial.  La Educación Vial supone un reto para los profesionales de la educación, los responsables de la política educativa, de la seguridad vial, de las instituciones implicadas en la prevención de riesgos, los responsables de la salud pública, y un largo etcétera. Aunque no debemos olvidar a cada individuo en particular ya que como ciudadanos, sean peatones, pasajeros o conductores de uno u otro tipo de vehículo, sean niños, adultos o mayores, es responsabilidad de cada uno de nosotros el desarrollo de actitudes y comportamientos seguros para uno mismo y para los demás.

Diga sus palabras